Taghazout Surf Trip funciona desde una sola casa, así que el día empieza y termina en el mismo sitio. El desayuno es en la azotea, los monitores ya han mirado la carta de olas, y el rack de tablas se vacía a la hora que marcan las condiciones, no a una hora fija. La comida es en casa entre sesiones, o va en la mochila los días de excursión, y la cena es arriba una vez que las tablas están enjuagadas y guardadas.
Panorama, el beach break de arena donde ocurren casi todas las primeras clases, está a cinco minutos andando de la puerta. Los point breaks de la guía, Anchor Point, Hash Point, Killer Point y Devil’s Rock, quedan a un rato en coche al norte o al sur: nadie tiene que cambiar de casa para surfear otra ola. No movemos grupos de un sitio a otro: dormimos, comemos y remamos en el mismo sitio.
La pensión completa está incluida todos los días, desayuno, comida y cena, y la cocina se adapta a cualquier dieta en cuanto nos lo cuentas. Toallas y sábanas están puestas, la lavandería es gratis, y el wifi es fibra de 200 Mbps que aguanta una videollamada desde la azotea. Hay una habitación compartida solo para mujeres si la pides al reservar, y una habitación en planta baja si las escaleras son un problema.
La mayoría de quienes vienen no han surfeado nunca o vuelven después de años, y llegan solos o en pareja. Por eso la casa cena junta la primera noche, no la tercera.